Cuando se habla de política en las redes sociales

Cuando se habla de política en las redes sociales

Imagino que antes ya pasaba, pero tengo la sensación de que no con la intensidad actual. En España, desde la aparición de Podemos, sus resultados en las Europeas y los porcentajes que se les atribuye en las encuestas de intención de voto, el debate político en las redes sociales se ha intensificado muchísimo.

No me refiero a lo que hacen los políticos y partidos, tampoco a los equipos de las diferentes campañas electorales, hablo de los ciudadanos. En este país es complicado ver que la gente se posicione de forma abierta, pero parece que esto está cambiando. El debate político ha encontrado su lugar en las redes sociales, y ojo, no es una traslación del debate de bar. Tiene características diferentes: en general, es más respetuoso, más pensado y sobre todo aportando información y datos que apoya los argumentos.

El hecho de que las opciones sean tres en lugar de las tradicionales dos, cambia bastante el escenario. Ya no se trata tanto de unos contra otros, es más bien todos contra todos. Creándose coincidencias en las críticas siempre en una relación de dos a uno. Lo cual hace argumentar y posicionarse con sus respectivos matices a gente de orientaciones teóricamente antagónicas. Si el partido A mete la pata, los simpatizantes del B y el C le dan caña, con una coincidencia bastante alta. Es interesante el efecto que se produce, en el que prevalece el ruido de la crítica.

Ahora que estamos cerca de los carnavales, aprovecho para contar una anécdota que explica en cierta forma esto. Hace muchísimos años asistí a un concurso de comparsas en el carnaval de Tenerife. Me llamó mucho la atención la reacción tan negativa que tenía el público, como no tenía ningún criterio para valorar si los que participaban lo estaban haciendo bien o mal, no entendía nada. El concurso prosiguió en la misma tónica, y más tarde lo comprendí. El público estaba formando, casi exclusivamente, por familiares y amigos de cada una de las agrupaciones, en una relación de siete a uno. Si actuaba una comparsa, una séptima parte animaba y las otras seis partes pitaban y abucheaban.

La proporción actual, en la política española, no es tan desproporcionada, pero el ruido, por novedoso es bastante mayor del habitual. Lo interesante de esta situación, es que parece que, en este país, la gente por fin se está expresando a nivel político de forma más abierta. Es cierto que en muchas ocasiones puede ser repetitiva y en otras de forma poco constructiva, pero en cualquier caso, es un avance social importante. Escuchar las opiniones que tengan tus amigos aunque sean antagónicas es un ejercicio interesante, y sobre todo, el debate que se está produciendo. Algo que era poco frecuente, en el rol pasivo de consumidores de la información y opinadores o tertulianos profesionales.

Es cierto que siempre surge la tentación de cortar la comunicación con los contactos en las redes sociales cuando opinan de forma diferente o resultan ofensivos, pero es importante no cerrar estos contactos, ya que se corre un doble peligro: primero el de la endogamia resultante, y segundo el de dejar de conocer qué piensan los demás, siendo más fácil que otros acaben manipulándote.

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