Algo habrá que hacer con la estética de las videoconferencias

Las videollamadas se han convertido en un nuevo formato comunicativo, en el que reuniones, formaciones, conciertos, radio y televisión convergen en su estética. La del servicio de turno, que salvo pequeñas diferencias acaban siendo muy parecidos.

Esta uniformidad estética va a necesitar de un mayor grado de creatividad visual, algo que vaya más lejos de los fondos personalizados. El primer servicio que además de funcionar consiga enamorar, se convertirá en el rey.

Tal y como todo parece indicar, vamos a estar inmersos en este mundo de las videoconferencias más tiempo del que creíamos, de forma continuada e intermitente. De hecho, está claro que toda la situación ha conseguido interiorizar su uso para un gran número de usuarios.

Esa estética también debería avanzar con facilitadores para la realización de televisión o incluso la edición de vídeo, que permitan hacer montajes dinámicos en función del foco del hablante o de quien se decida.

Un ejemplo de pasos en esta dirección, a mano y tirando de mucho montaje, lo está haciendo Residente con sus versiones en cuarentena:

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