¿Cómo quedó el bueno?

No recuerdo el título, pero en una película china sobre un profesor y aprendiz de música, al principio, el primero ver al segundo en un concurso con otros participantes y al terminar le preguntó a un compañero ¿cómo quedó el bueno?

La respuesta era lo de menos, lo que estaba claro era que entre los participantes el bueno no iba a ganar. Ese puesto estaba reservado para el familiar de otra persona del partido o lo que fuera.

Lo importante de esta frase tan corta es que condensa una realidad disfuncional que traspasa fronteras. Lejos de hacer análisis ideológicos, este tipo de dinámicas perniciosas las puedes encontrar en cualquier país.

Más que nada porque tiene que ver con situaciones que están en el terreno de lo humano. Y aparecen cuando se dan las condiciones para que lo hagan. En mayor o menor medida esto ocurre en según qué zonas del mundo, en función de los controles que existan.

Creo que todos hemos visto cosas similares. Cuando esto ocurre con mucha frecuencia, sabes que el sistema es más corrupto y la sociedad más disfuncional. Cuando da igual el resultado y si el trabajo se hace bien o mal, es cuando uno se empieza a preocupar.

Lo malo de estas dinámicas es que generan unas inercias que son muy difíciles de parar cuando llegan a cierta velocidad. De hecho, todos conocemos sociedades en las que la mayoría de sus integrantes las perpetúan.

Por lo que da igual lo que se intente hacer desde las organizaciones, todo seguirá igual o peor. Así que es importante estar atento y afear socialmente este tipo de cuestiones no se nos vaya a ir de las manos y acabamos sin salida.