Contenido atemporal

Contenido atemporal orientado a su reactivación

Los contenidos digitales tienen una serie de singularidades que hay que atender para poder explotarlos en toda su dimensión. Uno de ellos es la relación entre permanencia y caducidad.

Cuando se entiende una plataforma, web o blog como una publicación convencional, normalmente se olvida que el acceso a la información no tiene una estructura lineal ni jerárquica.

Tener una página principal, secciones e índices, no significa que los usuarios tengan que utilizarlos como paso previo para llegar a los contenidos finales, solo son ayudas, en muchos casos más decorativas que funcionales.

Los usuarios en entorno digital pueden llegar a los contenidos finales por cualquier sitio que no sea el previsto en la estructura diseñada: los buscadores, las redes sociales, referidos en otras webs, marcadores, etc…

Y esto es importante tenerlo en cuenta a la hora de crear contenido con fecha de caducidad. Entendiendo que el usuario puede acceder al mismo antes, durante o después de las fechas, lo que obliga a repensarlo para que encaje bien en todos los escenarios. Incidiendo mucho en cuál de ellos va a durar más o si se van a producir repeticiones temporales.

En el lado opuesto están los contenidos atemporales. Aquellos que no están vinculados necesariamente a ninguna fecha y que pueden funcionar bien independientemente del momento en que el usuario los consuma. Lo que les puede dar un recorrido mayor aún.

En ocasiones un contenido atemporal que tiene su recorrido tras su publicación y compartición, acaba reflotando pasado el tiempo por alguna eventualidad relacionada con la propia temática, siendo de nuevo compartido y reactivándose gracias precisamente a ese enfoque atemporal.