Cuando la estupidez usa anabolizantes

Mucho se ha hablado sobre lo peligrosa que es la estupidez, pero cuando se ejercita con un componente potenciador la cosa puede volverse muy loca.

El tópico ‘el individuo es inteligente y la masa estúpida‘, se podría reformular, con más precisión, como el individuo es estúpido y la sociedad lo cataliza. Dependiendo de cómo actúe el entorno social actuaremos de forma más inteligente o no.

Tratándose de personas, el catalizador más inestable son las emociones, peor cuanto más básicas. Cuando se llega a ese estado en que aparece la sinrazón y las contradicciones evidentes son descartadas, es cuando la masa se disparata.

No se puede razonar y tampoco se puede actuar contra esto. Por eso, en muchas ocasiones, la única manera es tratarles como a niños con una perrera, engañarles con alguna distracción, un caramelito o lo que sea.

Pasado el momento loco y relajada la tensión volverán a comportarse como los estúpidos cotidianos, pero de forma individual. Algo es algo, aunque todavía no hemos llegado a esto.

Que nadie está fuera de peligro, cualquiera puede caer, las emociones no distinguen y si te dejas enganchar, puedes estar diciendo o haciendo sandeces en menos de lo que te podrías imaginar.