Cuando los estudiantes toman los apuntes a mano

Durante los años 90, como estudiante tuve que presentar unos trabajos a mano, concretamente unos diseños. Con escuadra, cartabón y rotring. Cuando llevaba como una hora y media con el primero, cometí un fallo que me obligaba a rehacerlo.

A pesar de que el profesor exigía que se entregara hecho a mano, la sensación de estar haciendo algo estúpido me pudo. De hecho, justo después de meter la gamba, mi primera reacción fue soltar el rotring y buscar el ratón para darle a deshacer.

Cuando me di cuenta que no estaba en un ordenador fue cuando caí en la cuenta de lo ridícula que era la situación. Así que, dediqué un par de horas más a terminar el resto de diseños. Ese trabajo me hubiera llevado 5 veces más tiempo a mano, siempre y cuando no cometiera fallos.

La única razón por la que nos pedían que fuera a mano, era para verificar que no los habías copiado. Pero lo complicado de los diseños no era la ejecución, sino la resolución. Le expliqué al profesor la situación y le invité a que me preguntara lo que quisiera sobre los mismos, para así demostrarle que los había hecho yo.

Al final me los aceptó, pero casi como un favor personal y advirtiéndome de que no volviera a presentarlos hechos por ordenador. Lo cual era todavía más incongruente.

Han pasado 30 años y aunque el nivel de penetración de la tecnología ha sido gigantesco, parece que seguimos casi en el mismo sitio. Lo veo con mis hijos, en muchas asignaturas los profesores les dictan los apuntes, y ellos los tienen que escribir a mano.

Por supuesto, los exámenes también los tienen que escribir a mano. Sin en 1999 me hubieran dicho que en el 2019 se seguiría donde mismo, no me lo hubiera creído. Solo hubiera sido entendible en un escenario postapocalíptico en plan Mad Max.

Los ordenadores, portátiles y tablets son prácticamente un electrodoméstico más en los hogares. No hay razón para que los estudiantes, a partir de cierta edad, los utilicen como herramienta de clase de forma habitual.

Solo con dedicar el coste de asumían las familias hace 30 años en comprar una enciclopedia -y que ya no- tienes de sobra para afrontar este tema sobradamente y de paso hacer donación a la Wikipedia.

La última vez que escribí fue para rellenar un formulario. Y me sorprendí al pensar cuánto tiempo hacía no que cogía un bolígrafo. Que se permita hacer los trabajos de clase con ordenador, pero no durante las clases es un atraso contradictorio y muy poco eficiente.

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