Cuando se derrapa con la productividad

De nada sirve convencer y autoconvencerse sobre los beneficios de los descansos cuando acabas derrapando estrepitosamente. Con el convencimiento de que te la vas a pegar, aunque manteniendo cierta esperanza ingenua de que todavía se puede reconducir la cosa.

Es verdad que a veces pasa, pero el porcentaje es realmente bajo. De hecho, lo peor que te puede pasar es que se te vaya la mano, derrapes, creas que te la vas a pegar y luego logres reconducir la situación.

Sobre todo porque piensas que eres un crack y claro, acabas repitiendo al par de días. Ignorando que cuando escapas se debe más a cuestiones que normalmente no controlas. Y si uno se viene arriba y cree que sabe manejarlo es cuando de verdad está perdido.

En cualquier caso, lo importante es ser consciente de que se está jugando con fuego para no acabar siendo un inconsciente. Si se le ha dado una vuelta, malo. Si estás en una segunda vuelta, peligro. Parada obligada y descanso obligatorio.

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