Círculos

El algoritmo que te mete en un círculo muy pequeño

Actualmente los algoritmos deciden qué información es más relevante para ti, qué noticias te interesan más, cual es tu pareja perfecta, la música que más te gusta, la series a las que te vas a enganchar y qué películas disfrutarás.

Le guste a uno o no, estamos en esta realidad y los avances tecnológicos parece que solo van a seguir en esta dirección, llegando a cada vez más facetas de la vida de las personas.

Los algoritmos buscan ser eficientes para el propósito de quien los programa, ese es su principal objetivo, podrán hacerlo mejor o peor, pero ese objetivo no tiene que coincidir necesariamente con las expectativas del usuario.

Como en todo si se lleva algo al extremo acaba desvirtuado. Que las definiciones y perfilado de los distintos usuarios acabe provocando una endogamia digital es algo cada vez más frecuente y aparentemente contradictorio.

La mayoría de las plataformas digitales cuentan con unos recursos enormes en cuanto a información y contenidos, pero a la vez acaban enclaustrando a los usuarios en un círculo que acaba pareciendo limitado.

Evidentemente estos usuarios son personas, más complicadas que cualquier algoritmo. Y llegados a este punto es donde, sin aparentarlo, empieza a perder eficiencia.

Por otra parte los usuarios también tenemos nuestro grado de responsabilidad en este fenómeno. De una manera u otra confrontamos intereses y gustos. Un ejemplo muy frecuente es el que se da cuando solo tienes contactos en las redes sociales que tienen una opinión muy coincidente con la tuya. Incluso veo que cada vez se hacen más alardes de bloqueos.

Los algoritmos buscan para los creadores de contenido lo que se perdió en el pasado, la concentración de audiencias. Son la forma de gestionar la tremenda fragmentación en la que estamos actualmente. Y si bien es cierto que ahora no existen esas audiencias, tenemos sistemas de generación e identificación de perfiles. No tienen la misma naturaleza, pero buscan el mismo fin, la simplificación.

Hace falta concienciación por los dos lados: plataformas y usuarios debemos entender el entorno en el que estamos, haciendo un uso eficiente para unos y libre para otros. Impidiendo que los usuarios acaben en círculos diseñados para su empobrecida versión digital.