El aprendizaje a través del juego

Una de las cosas que los adultos solemos perder con los años, es la capacidad de aprender a través de juegos, o en un sentido más amplio, divirtiéndonos. Sobre todo en entornos profesionales.

Donde parece que se busca de forma deliberada el aburrimiento. Cuando en realidad no hay razón para ello. El caso es que al instrumentalizar el aprendizaje, de determinadas cuestiones, para completar tareas, se le quita toda la sal.

El aprendizaje no debe estar sujeto a plazos, ni recibir las presiones propias de las tareas. Debe ser libre, algo que es complicado de hacer entender a quienes buscan resultados cortoplacistas o inmediatos.

Si se da el paso de asumir un conocimiento como vía necesaria para afrontar una tarea., la fase de aprendizaje debe contar con privilegios que estén por encima de la consecución de esos objetivos.

De hecho, es bastante frecuente y probable que como resultado de un aprendizaje provechoso, surjan ideas que hagan replantear todo el proceso, pivotando a otros modelos mucho mejores.

Pero para que sea provechoso hay que darle su espacio y su tiempo, buscando que se conviertan en un patio de diversión donde poder explorar y probar distintas opciones de forma divertida.

Ahí es donde aparece la magia, se aprende de forma más rápida, adquiriendo un conocimiento más amplio que puede llevar a otros sitios interesantes. Esto es casi imposible de respetar por quién está sujeto a los plazos. Así que debe ser gestionado por quien acomete el aprendizaje y la tarea.

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