El bloqueo de la negación

En este momento concreto en el que estamos, la negación ante la situación parece que gana terreno. Existe un problema que ocasiona otro. Así que negamos el primero para reclamar que se solucione el segundo, ignorando el primero.

Ya llevamos un tiempo así, pero ahorita el bloqueo y la cerrazón por la negación de la realidad va en aumento. El componente emocional quita razones, permitiendo argumentar de forma lateral para acabar hablando de todo menos del elefante en la cristalería.

Este bloqueo se transmite a muchas áreas y sectores de la sociedad. Haciendo lo de siempre: buscando un culpable, a ser posible único y universal; quejarse de las actitudes de los demás, aunque las practiquemos; y pontificar en temas complejos de los que se ignora casi todo, en modo cuñado.

Hay que salir del bloqueo. Entender que hay situaciones que escapan a la ilusión de control. Estar atentos y buscar la forma de tomar decisiones individuales desde la lógica, aunque nos cueste. Porque si a nivel individual no lo intentamos, como masa estaremos totalmente perdidos.

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