Lista de tareas

El correo-e como la primera to-do list

Utilizo el correo-e como gestor de tareas lo cual tiene algunas ventajas y otras desventajas. La primera pestaña de la ventana del navegador que tengo en el primer escritorio siempre es mi correo web.

Y si bien es cierto que no es la mejor forma, la inercia y la costumbre hacen que en mi caso lo sea. Tanto es así, que tengo algún que otro tic al desplazarme entre escritorios hacia el primero para ver si ha llegado algún correo nuevo.

La mecánica normalmente es la siguiente: veo el asunto y decido si hay que mirarlo o no en ese momento. Si lo miro y tengo que hacer algo al respecto -aunque sea lo mínimo, como contestar- pero estoy con otra cosa, lo marco como no leído y lo dejo para más adelante. De esta forma los mensajes no leídos se convierten en tareas.

Y puede que no sea lo más limpio, pero a pesar de que he intentado durante años asumir distintas soluciones GTD, acabo siempre con los viejos vicios.

Quizás lo peor es que siempre tengo mensajes pendientes de leer, y aunque parezca una chorrada tener la bandeja de entrada a cero es un lujo que hace años que no puedo celebrar, a veces me acerco, pero no hay forma. El día que lo consiga me sentiré raro.