El efecto perverso de las interacciones sociales de las redes en servicios de mensajerías

Muchos usuarios de redes sociales utilizan los servicios de mensajerías con el mismo esquema mental. No buscando la comunicación, sino más bien la publicación de contenidos que genere interacciones.

Este tipo de comunicantes sociales en redes de mensajería se muestran claramente, enviando siete mensajes cortos en lugar de un solo mensaje largo, no utilizan audios de voz, y tiran mucho de emoticonos. También contestan a todo con un buen rollo que no se corresponde con su actitud en la vida real.

Pero claro, si el servicio de mensajería no es una red social, y de alguna manera se genera el compromiso de responder, lo que para ellos se traduce en una interacción. La cual parece que les genera un pequeño chute de dopamina.

Por lo que en lugar de parar, se animan más y acaban dando mucho el coñazo. Cualquier estupidez parece convertirse en un motivo de celebración, en una suerte de infantilización de la conversación. Por lo que al final, muchas personas dejan de responder a los mensajes para evitar entrar en esta dinámica estúpida.

Con lo que al final, este uso acaba con la comunicación, que era de lo que se trataba desde el principio.