El estrés de las notificaciones fuera del horario

El confinamiento ha obligado a muchas personas a trabajar en remoto de forma repentina, sin haber tenido un aprendizaje mínimo de ciertos aspectos. Una de ellos es el envío de comunicaciones a deshora.

El pensamiento del remitente siempre es el mismo: lo envío y el receptor contestará cuando pueda. De este modo, se le ocurre comunicar lo que sea y lo envía a través de correo-e o whatsapp sin tener en cuenta la hora.

Y esto produce un problema que el remitente no ve. La notificación de la llegada del citado mensaje para el receptor, que si lo recibe fuera del horario pactado entre ambos, genera un estrés innecesario.

Dentro del horario de trabajo en remoto, remitentes y receptores están enfocados en las tareas que tienen que hacer. Dicho de otra manera, está en modo trabajo. Cuando termina la jornada, las personas suelen cambiar su foco, se relajan, hacen lo que quieran y dejan de estar en ese modo.

Fuera del horario, el solo hecho de recibir la notificación del trabajo obliga al receptor a cambiar de su modo de descanso al de trabajo de forma abrupta. Da igual que lea al completo la comunicación o no, incluso si decide no responder le va a costar mucho volver a cambiar el foco de nuevo.

Así que, a menos de que se trate de una urgencia enorme, cualquier comunicación mejor hacerla dentro del horario o programar su envío, y así dejar un descanso real a los demás.