El excesiva importancia a la superficialidad

En ocasiones me sorprendo al ver quienes le dan una excesiva importancia a las cuestiones superficiales. Sobre todo cuando toman decisiones importantes que pueden acabar siendo contraproducentes, en base a chorradas.

El tipo de presencia o aspecto es uno de los clichés más llamativos en esta historia. Parece mentira, pero hay gente adulta que siguen sin fiarse, tener en cuenta o darle crédito a personas que no tienen su mismo perfil estético o cultural.

Como si eso tuviera algo que ver con algo. Como si la historia no estuviera repleta de personas con actitudes y proyecciones que contradicen, en teoría, sus habilidades personales o profesionales.

Esto, que de alguna manera puede llegar a entenderse en algunas fases de la adolescencia, sorprende sobremanera cuando se da en adultos con responsabilidades. Pero claro, los prejuicios llevados al extremo, acaban tocando hasta el nivel estético.

Que se le preste tanta atención a lo accesorio y muy poca a lo que se realiza explica este tipo de situaciones. Se le ponen oídos a cualquiera que se sepa vender bien, mientras que se decide ignorar el que está haciendo desarrollos increíbles sin autobombo.

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