El plot twist de Gambito de Dama en Twitter

Llevo todo el fin de semana siguiendo el famoso plot twist de Gambito de Dama en Twitter. Una genialidad de @Bōzz que ha proporcionado un suministro inagotable de entretenimiento y risas. Pero vayamos al tema, digo al hilo:

Al margen de mis respetos por la idea y ejecución, que han sido impecables. Podemos reafirmar un par de cuestiones, que no por sabidas dejan de ser imperturbables en el entorno digital y seguramente más allá.

No leemos. Ni siquiera de forma diagonal. A lo más que llegamos es al titular y a veces ni eso. Si lo que vemos no nos gusta, la contestación brotará con una fuerza superior a la inercia de terminar de leer el texto completo. Ya sea un artículo o un hilo.

Esto lo podemos extrapolar a las conversaciones en el mundo real: escuchamos una frase con la que no estamos de acuerdo y mientras siguen explicando, dejamos de escuchar para pensar en una réplica.

Todos hemos asistido, como espectadores, a discusiones a gritos de dos personas que están totalmente de acuerdo, pero como no se escuchan siguen gritándose.

Otra cosa sacamos en claro, y que puede desanimar mucho a quienes se curran los hilos en Twitter, es que casi nadie lee el final. Aunque invites descaradamente a hacerlo.

Esto lo saben bien los que confeccionan las condiciones de servicio de plataformas digitales. Si en una cláusula pusiera que cedes todo tu patrimonio al darte de alta, nadie se daría de cuenta hasta… nunca.

La bola ha sido enorme y de lo que más risas ha aportado son las reacciones de los que caen, cuando se les hace saber de forma directa o indirecta. Algunos eliminando su tuit, otros reconociendo y alabando, y unos pocos persistiendo en su rollo. Gracias por las risas.

Las métricas en 24 horas:

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