El stalkeo socialmente aceptado

Una de las cuestiones más llamativas en relación con los comportamientos sociales, entre sus versiones analógicas y digitales, es la cantidad de ejemplos en los que en el mundo real son reprobables y en el digital se encuentran socialmente aceptadas.

Pasa a todos los niveles. Mirar por las ventanas de tu casa para ver qué es lo que estás haciendo en el interior, está feo. Hacer lo mismo en digital, es lo normal. Sí, ya sé que no es exactamente lo mismo, ya que el ámbito de privacidad en digital tiene un componente de exhibición.

Pero, al margen de esa vertiente del emisor, lo que me llama la atención es la del receptor. Porque es evidente que en digital también está feo, como mínimo. Pero que muchas personas lo hayan olvidado, pasando a normalizarlo, para acabar haciendo gala de ello, me parece una deriva tremendamente nociva.

De hecho el stalker lo tiene tan claro, que casi nunca se muestra. Piensa el ladrón que todos son de su condición. Así que hay una relación casi directa, a más información pública que recaba con objetivos maliciosos, menos se muestra públicamente, por temor a recibir lo que practica.

Algo que también hay que reprobar socialmente. Basura de gente.

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