Inestabilidad

El terreno resbaladizo en la era de las actualizaciones

Vivo en una ciudad que cambia el sentido de las calles con bastante frecuencia, de hecho, irse de vacaciones, volver y encontrarte con cambios, es todo un clásico. En realidad los cambios como mucho se producen una vez al año, pero por contraste con el sitio donde vivía anteriormente, me llamaba la atención.

En entornos digitales, nos encontramos igual que en mi pueblo, pero potenciado a su máxima expresión, con actualizaciones diarias e interrelacionadas, que hacen que el terreno en el que nos movemos sea resbaladizo.

Desde el ordenador y su sistema operativo, cada uno de los programas que tienes instalados y las versiones de los archivos que son capaces de manejar, a los servicios web que utilizas, y sus versiones en dispositivos móviles, almacenamiento en la nube, versión de la smart tv y diferentes gadgets, no pasa un día sin que tengas actualizaciones.

Luego están las actualizaciones, por ejemplo de la versión del SO del móvil, que arrastran otras actualizaciones, por seguir con el ejemplo, de las apps que ya tienes instaladas, acabando generando en cascada un cúmulo de modificaciones. Es cierto que más o menos en el día a día, puede que no sean muy perceptibles, pero al cabo de un tiempo corto, las modificaciones son importantes.

En casi todas las plataformas las actualizaciones vienen acompañadas de una explicación sobre alguno de estos tres elementos: qué fallos se han corregido; qué características nuevas se han añadido; y cuáles han desaparecido.

Somos animalitos de costumbre y damos por hecho que todo lo que hacemos en digital como usuarios seguirá estando ahí siempre, también damos por hecho que siempre va a funcionar y no vamos a tener ningún fallo. Pero ni una cosa ni la otra, no solo desaparecen características sino también archivos -incluso en la nube- apps, servicios y hasta marcas, que utilizamos de forma habitual.

Por poner un ejemplo de un servicio digital de gran dependencia social en España. ¿Y si mañana no funciona Whatsapp? ¿Qué hacemos? Me refiero a ¿qué hacemos después de quejarnos indignados en Twitter por un servicio que no pagamos? ¿qué hacemos después de instalarnos Telegram?

A lo que voy es que en todos los ámbitos de la vida existe un mayor o menor grado de inestabilidad, pero en el ámbito digital, la fluctuación de cambios, el nivel de actualizaciones y modificaciones es altísimo. Una realidad que prácticamente ignoramos.