El trabajo preparatorio que no se percibe

Casi en cualquier disciplina, el trabajo preparatorio necesario para desplegar sus diferentes pasos es invisible para la mayoría de los actores que participan del resultado. No digamos todavía del rol del cliente, entendido en el sentido amplio de la palabra.

Ni siquiera hablamos de que el trabajo sea correcto, efectivo o esté bien enfocado. Simplemente gestionar los distintos ítems que hay que llevar para que potencialmente acaba funcionando.

Así pues, el comentario simplista que es el imperante en las redes sociales y el uso de los titulares sin profundidad, al que tanto nos hemos acostumbrado, es capaz de encontrar contradicciones aparentes y soluciones infantiles a casi cualquier área, por mucho que se ignore todo sobre ella.

De hecho, esta tendencia perniciosa se está extendiendo en el plano emocional a las personas que sí tienen conocimientos próximos. Y creen que la proximidad es sinónimo de capacidad. Minusvalorando lo que no controlan con lógica deductiva tipo reglas de tres.

Mezclando causalidad y correlación, y hasta en determinados puntos con casualidad. Para así montar unos planteamientos casi esotéricos y acabar dándose una hostia enorme.

Mucho de ese trabajo preparatorio proviene de la experiencia y conocimiento necesario para que todo funcione cuando funciona y sobre todo, para que lo siga haciendo cuando surjan los imprevistos.

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