El usuario espía en redes sociales

Hay un tipo de usuario que interviene de oyente en las redes sociales. Su participación se reduce a compartir contenido, no deja comentarios ni publica contenido. Pero eso no significa que no esté en la red social de turno.

De hecho, lo más probable es que se trate de un heavy user. Alguien que está siempre conectado y comprueba de forma recurrente las actualizaciones de los demás. En las redes que lo permiten, tiene activadas alarmas para cuando publican ciertas personas y ser de los primeros en ver lo que hacen los demás.

Este usuario espía, ha encontrado en las redes sociales, un entorno más que propicio para uno de sus mayores hobbies: espiar la vida de los demás. Y lo hace con la cobertura que da estar en las redes sociales.

Algo que en otro entorno generaría un cierto rechazo, al practicarse en las redes sociales parece que se ha normalizado. Pero hay una diferencia importante entre quien participa, publica comentario y ve lo que le muestra el stream de la red que sea, y espiar de forma directa lo que hacen o dejan de hacer los demás.

Estos espiadores patológicos no utilizan las redes de forma normal -si existe algo como eso- lo que hacen es utilizar la información de los demás sin exponer nunca la suya. Esto es característico, saben perfectamente el daño que se puede hacer con la gestión de esa información, por lo que nunca se exponen, por si entre sus contactos hay alguien como ellos mismos.

La responsabilidad se suele volcar del lado del usuario que publica el contenido. Esto se debe a que efectivamente es el responsable. Al publicar contenidos de forma limitada entre un número de contactos, de alguna extraña manera infantil, espera que no salga de ahí.

Pero el que publica el contenido, siendo el responsable de su propia privacidad, no lo es de forma absoluta. En entornos no públicos, la participación del contacto espía en el uso de la información privada, completa el círculo. Con lo que también tiene una parte -bastante mezquina- de esa responsabilidad.

Dicho de otra manera, la vulneración de la privacidad de los contenidos no públicos, en redes sociales, necesita de dos irresponsables: el publicador ingenuo o exhibicionista, y el contacto espía miserable. En la propia adjetivación ya adelanto a quien considero malamente dentro de esa sociedad.

Que el usuario espía no sea activo en redes no significa que no lo sea en otros ámbitos. Es más, no dudará en utilizar cualquier información que descubra, en tu propio perjuicio, más que en su propio beneficio. Porque claro, al fin y al cabo, estamos hablando de un usuario hipervitaminado y mineralizado por la envidia.

No digo que la gente deje de publicar lo que quiera en sus redes sociales, tampoco que algunos de sus contactos no espíen y critiquen desde la barrera. Lo único que digo es que al menos se pueda afear esa conducta, como ocurre fuera de las redes.