Entender lo automatismos propios

En todo lo que tiene que ver con las tareas repetitivas, la mejor solución es la de crear sistemas automáticos que permitan gestionar el mayor número de ellas. Consiguiendo así poder gestionarlas de la forma más rápida posible.

Estos automatismos son una de las fuerzas motrices de la informática, que literalmente se define como la automatización de la información. Crearlos necesita de una inversión en tiempo inicial en la que se establecen las acciones en los distintos escenarios.

El problema está en que si se hace bien o muy bien, el sistema será funcional y eficiente durante un tiempo lo suficientemente alto para que se olvide todo lo aprendido en el proceso, aunque esté documentado.

Y se llega a un punto en el que esta automatización se convierte en imprescindible, pero necesita adaptarse a entornos nuevos y no se tiene ni idea de cómo se creó ni las reglas que lo controlan.

Que es donde la cosa se pone complicada. Porque ya no se trata de crearlo de nuevo desde cero tirando de imaginación, se trata de entender lo que uno mismo ha hecho y no comprende. Desandar el camino es complicado.

Se necesita con frecuencia de la colaboración de quien ejecute el sistema como medio para encontrar las migas de pan, que sirvan para encontrar luz sobre lo que hizo. He pasado por ese proceso varias veces, algunas con éxito y otras no.

En un caso concreto, pude realizar modificaciones sin entender el funcionamiento interno, y como consecuencia de eso, se consiguió actualizar a los nuevos requerimientos, pero sin tener una idea clara de lo que pasaba por dentro.

Es curioso que de alguna manera este funcionamiento errático también se despliega en los cerebros humanos. Tenemos automatismos sobre determinadas cuestiones que no recordamos en absoluto. Y que somos incapaces de explicar si las tratamos de forma analítica.

Por poner un ejemplo, sé encender un tipo concreto de calentador de gas antiguo, ni recuerdo la marca, es el que usaba en mi infancia a diario. Como veinte años después de dejar de usarlo me encontré con uno y supe encenderlo con una cadena de acciones rápidas a la primera.

Pero al intentar repetirlo para explicar lo que había hecho, no pude, porque no lo recordaba y ya no volví a poder encenderlo, porque no sabía. Tuve que dejar pasar un buen rato, hasta que lo volví a conseguir, al intentarlo en modo autómata.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.