Estrellas desde el Teide

Feliz fin de año

Hace tiempo que el último día de agosto se convierte en el último día del año, entendido como final de la temporada. De hecho, el cambio personal que se produce es mayor que el oficial. Siempre y cuando se pase de vacaciones a la rutina de trabajo.

Con esta publicación completo el círculo de un año que me propuse al principio de la temporada anterior. Con la satisfacción de conseguir el objetivo principal, el de tener un pequeño espacio de libertad donde expresarme.

Aunque pueda resultar ridículo que muchas publicaciones no las lee nadie, y otras tantas que ni comparto en redes, porque me parecen muy flojas, el hecho de obligarse a sacar algo al día siempre reporta cosas interesantes.

Ha estado bien. Sinceramente daba por hecho que lo abandonaría al poco, pero vete a saber porqué razón me he mantenido todo el año. Al principio obligándome, incluso si no tenía tiempo, o había salido y estaba medio borracho, encontraba tiempo de sacar algo con el móvil.

Luego, con algunos espacios en blanco, que luego me apresuraba a recuperar. Una vez fue una semana, otra diez días, y la última fueron 17 días, que recuperé, en una tarde sin levantarme de la silla. Lo que significa que las ganas de contar o contarme cosas estaban ahí a pesar de la desconexión.

Claro, quiero seguir. Nunca me lo planteé como un reto, sino como una promesa de adquirir un hábito que me conviene. Así que seguiré, con mucha paja, chorradas, contenido simplón y espero que algo potable de vez en cuando.