Guardar la web en una caja de zapatos

Guardar la web en una caja de zapatos

No es extraño encontrarse con una petición para guardar una web en una caja de zapatos, o dicho de otra forma, aparcar o salvar una web por si acaso. Es decir, quitar de Internet y descargar los archivos.

Esto se debe a una suma de cuestiones que no hacen más que constatar que no se entiende lo que es una página web, incluso entre personas que tienen cierta experiencia, y con todo el tiempo que ha pasado.

De modo que se percibe como un soporte físico. Como si se tratara de un libro estático, pero que está online. Desconociendo que se trata de algo totalmente diferente. Una aplicación web, a través de un gestor de contenidos, es un programa, con sus datos, que está vivo en un entorno abierto como Internet.

Que la información y la operativa que hace posible su visualización estén en funcionamiento, aleja cualquier interpretación de la misma de soportes inertes, como el papel o la piedra. Cuando en realidad se acerca más a un ciclista que sostiene a duras penas un cartel, mientras pedalea.

Si la web permanece en Internet, se debe al esfuerzo de una serie de elementos que requieren supervisión y mantenimiento. Genera costes, actualizaciones, modificaciones y acciones de seguridad.

No se puede guardar en local un año y volver a subir, al menos de forma sencilla, porque no es un objeto. Es la suma de distintas tecnologías y capas de información pensadas para estar online.

Pero parece que nada de esto es real, y la disyuntiva frente a lo que hay que hacer con una web antigua, si gastarse recursos en mantenerla o eliminarla no se entiende. Buscando siempre la solución que casi nunca sirve, la de descargarla por si acaso se vuelve a subir en el futuro.

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