Keep focus day

Hay días en los que uno se lo propone pero sin éxito, pero cuando se plantea mantener el foco durante toda la jornada y lo consigue se nota muchísimo el avance.

Las famosas interrupciones son el diablo. Si se consiguen esquivar o, al menos, preservar la concentración tras ellas, se puede multiplicar la productividad de forma exponencial. Gestionando las tareas a una velocidad de crucero idónea.

Eso sí. Al terminar, uno de los síntomas de denotan que la cosa ha ido bien, es que acabas literalmente en las lonas.

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