La convención del lenguaje buenrollista en las comunicación digitales

De forma paulatina hay grupos de personas que han asumido como una convención social, la utilización del lenguaje buenrollista en sus comunicaciones a través de mensajería o correo electrónico.

Algo que de entrada no gusta a algunos, pero que si se trata de un comportamiento que está en la línea y las formas habituales del interlocutor, no puede ser más que entendido como un ejercicio de coherencia.

El problema aparece, con grandes dosis de grima, cuando el mensajeante buenrollista es un mala hostia en la vida real. Cuando nunca, bajo ninguna circunstancia, ni siquiera etílica muestra ese nivel de cariño. Ahí es cuando chirría y mucho.

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