La disonancia cognitiva respecto de la Inteligencia Artificial

La disonancia cognitiva respecto de la Inteligencia Artificial

Un poco ahondando en la cuestión de la brecha de analfabetismo respecto de la IA, la reacción que se experimenta al constatar la disonancia entre como se entiende la inteligencia artificial y la realidad catalizada que estamos viviendo, resulta cada vez más contundente. Esto no es solo un simple desajuste entre la realidad y la percepción; es una especie de abismo que se ha formado entre lo que algunos piensan que es y lo que realmente está sucediendo en el campo.

Para los que intentamos estar al tanto o participar de las discusiones sobre ética, las potencialidades y los riesgos de la inteligencia artificial, este panorama se presenta como un desafío constante. Es como intentar mantenerse al día con un tren que no solo avanza, sino que parece acelerar con cada segundo que pasa. La velocidad a la que se desarrolla la tecnología nos deja, en el mejor de los casos, tratando de captar las novedades antes de que queden obsoletas.

Sin embargo, lo verdaderamente intrigante sucede cuando nos topamos con opiniones o discursos que parecen haber quedado detenidos en el tiempo, como si el reloj se hubiese parado hace una década -aunque solo haya pasado un año-. En estos casos, la disonancia cognitiva se hace palpable. Es como si, mientras algunos nos sumergimos en este nuevo océano, otros apenas estuvieran mojándose los pies en la orilla, cautelosos de que la marea les llegue demasiado rápido.

Esta discrepancia en la comprensión y apreciación de la AI no solo es llamativa, sino también reveladora. Nos obliga a preguntarnos: ¿Cómo es posible que, en una era de información instantánea y accesible, existan tales desfases en la cognición de una tecnología tan presente y dominante en nuestras vidas?

Buscar aliados o al menos compañeros de asombro ante esta situación a veces parece complicado, alguien que comparta nuestro estupor ante la magnitud de este desajuste. La mayoría de las veces, solo podemos asentir con la cabeza y pensar para nuestros adentros: «What a time to be alive», mientras nos preparamos para el siguiente salto con el desarrollo de la AGI, sabiendo que, para muchos, ese salto ya es un abismo.

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