La efectividad de la comunicación basada en silencios

Es triste pero es una realidad innegable, con ciertas personas la comunicación hablada o escrita es un problema. Gente que en cada palabra solo reconocen un ataque, independientemente de su significado o sentido.

Con estas personas cualquier palabra es una oportunidad para discutir, quejarse o denunciar todo tipo de inventos. De hecho, cuanto más claro, explícito, detallado o pedagógico se sea peor.

Como en las películas yankees, todo lo que digas podrá ser utilizado en tu contra -pero cambiando ‘podrá ser‘ por ‘será‘- Cualquier cosa que se diga se convierte en munición para defenderse atacando, de un ataque previo inexistente.

Esto tiene difícil solución y muy pocas escapatorias. Una de ellas, que puede llegar a ser efectiva, es la de comunicarse prescindiendo del alimento del que se nutren, las palabras.

Así pues, en la medida de lo posible, se puede medio sortear según qué circunstancias utilizando la comunicación silenciosa. Cuanto menos digas mejor y si se consigue no decir ni una palabra mucho mejor.

Es algo complicado, porque no debe ser muy evidente. Debe parecer que hay algún tipo de participación, pero tiene que ser esquiva y murmurante. Que no se sepa a ciencia cierta si has hablado o no, ni que es lo que has dicho.

Algo que para los que entendemos la comunicación como una calle recta con dos sentidos, se hace verdaderamente muy complicado. Pero que debe practicarse más de lo que se podría esperar.