La endeble salud del correo-e como gestor de tareas

Pasar tres días sin consultar el correo-e, cuando lo usas como gestor de tareas, te da una idea clara de la debilidad tan grande que tiene este uso, para el que no está diseñado.

Entre mensajes reales de personas, notificaciones reales de bots y spam, los recursos para gestionarlos a la vuelta se convierten en una tarea en sí misma que crece de forma exponencial cada día-

Y es en este escenario donde se pierde totalmente su capacidad, comprometiendo además las funcionalidades nativas, fomentando también la aparición de errores. Algo que puede acabar dando serios quebraderos de cabeza.

Zapatero a tus zapatos. Toca probar por enésima vez un gestor de tareas que si acabe usando.

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