La excesiva confianza en el perfil profesional de Instagram

Una confianza excesiva en lo que sea tiene tanto peligro como la comodidad, a pesar de ello, no paramos de caer tanto en una como en la otra. Ahora es el turno de Instagram, que para muchos se ha convertido en el centro de su mundo digital.

Usándose como sustituto de una página web, un sitio donde plasmar la imagen corporativa, donde mantener las conversaciones por mensajería, hacer networking, vender productos, crear contenidos y monetizarlos.

La pregunta no es si se puede hacer, porque se hace. La cuestión es si se debería confiar, de esta forma tan dependiente, en una sola plataforma sobre la que como profesional no se tiene ningún control.

Esto no es nuevo, ya ha pasado multitud de veces antes, en otras plataformas más próximas o lejanas. La respuesta lógica es que no, que debe ser un sitio más donde dar difusión, sin perder el control de la comunicación digital.

Pero una cosa es decirlo y otra hacerlo. Para muchos no hay vuelta atrás. No cuentan con perfil profesional en facebook, ni se acuerdan de twitter, mientras que les resulta tan viejuno linkedin como infantil tiktok. Por supuesto, lo de tener una web les queda relejos.

Pero lo que no son capaces de ver es que cuando ese globo se desinfle, como todos, otros iguales que ellos les comerán la tostada en la nueva plataforma que ahora desdeñan o que directamente desconocen.

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