La formación en diferido es otra cosa

La formación a través de videoconferencia tan socorrida en esta etapa, habitualmente se utiliza como medio sustitutivo de las clases presenciales. Cuando se da esta circunstancia, se suele ofrece la grabación de la misma, como una opción cuando en realidad es un elemento transformador.

Al brindar la opción en diferido se cambia la naturaleza de la misma. De modo que ya no se trata de una versión digital de las clases presenciales, sino más bien una clase grabada enriquecida con interacciones de los alumnos que sí asisten en directo.

Las interacciones durante la formación son fundamentales tanto para los alumnos como para el formador. Solo el hecho de ver las reacciones en las caras de los asistentes ya está comunicando mucha información. Si a esto le añades las preguntas, comentarios y respuestas, la experiencia es mucho más enriquecida.

Así que si las interacciones enriquecen la formación, la falta de ellas a través de las videoconferencias las empobrecen, pero cuando la asistencia se convierte en minoritaria, porque existe la opción de ver la clase grabada, se degrada aún más.

Hay determinadas formaciones que necesitan de la presencialidad de todos los participantes. Al menos en digital y sin perjuicio de que se pueda ver la grabación más adelante, se debe asistir como si de un acto localizado se tratara.

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