La importancia del feedback en las videoconferencias formativas

Lo que era una situación temporal, ahora se proyecta a medio plazo y probablemente modifique la forma de comunicarnos en dos áreas enormes, las reuniones y la formación. Esta última está siendo realmente transformada, de la obligación se está pasando a un nuevo modelo.

Mientras se entienda como un sucedáneo de la formación presencial su uso se sufrirá, tanto desde el lado de los docentes como de los alumnos. Pero si entendemos que esta situación durará un periodo considerable, haremos bien en cambiar el chip.

Para ello es necesario entender que un uso ligero, sin explotar sus potencialidades, puede hacer que la formación a través de videoconferencia sea farragosa, poco comunicativa y no consiga su objetivo, la transmisión del conocimiento.

La participación activa, algo que algunos llevamos años proponiendo un tiempo para las reuniones en el ámbito laboral, se puede aplicar perfectamente en esta modalidad formativa. Permitiendo enriquecer el conocimiento que se está recibiendo, durante la misma sesión.

Para esto, el feedback es fundamental. El uso dinámico de las intervenciones a través de los micrófonos es clave. Que se pida apagarlos durante la sesión, no implica que no se deban abrir cuando hay que intervenir.

Del mismo modo que mantener abiertas, en la medida de lo posible, las cámaras de todos los participantes. No solo ayuda a mantener la atención, sino que le da pistas al docente sobre el grado de impacto del contenido que está transmitiendo.

Y esta retroalimentación, se puede expresar a través de todas las herramientas disponibles: vídeo, audio, chat, encuestas y compartición de pantalla. Enriqueciendo la sesión, mientras se le otorga un rol más activo a los alumnos.