Whatsapp

La infantilización de las conversaciones en Whatsapp

No en todas las conversaciones, ni siquiera como norma general, pero hay cierto grado de tendencia hacia la infantilización de las conversaciones que se tienen en Whatsapp.

Quizás sea por el uso excesivo de emoticonos o por las reglas no escritas respecto de cómo se debe responder, quizás influya la versión simplista de la realidad que se tiene en la sociedad actual, el consumo de información a base de titulares hipervitaminados con clickbait, la cultura del zasca, los vídeos sensibleros, las explicaciones maniqueas, el disfrute de compartir noticias sobre potenciales tormentas y un largo etcétera de purria que llena de datos el popular servicio de mensajería.

Lo que está claro es que hay un hábitat en el que se dan las condiciones óptimas para que todo lo anterior florezca con más intensidad, que en ningún otro lugar dentro del mundo Whatsapp: los grupos.

En los grupos de Whatsapp todo lo que se dice o no se dice tiene su significado, incluso si se empieza a escribir algo y se abandona la redacción se interpretará en el sentido que decida el interpretador.

Y es cierto que mucha gente ha tomado conciencia del entorno en el que se encuentra y, en mayor o menor medida, se tapa un poco. Pero solo hace falta rascar un poco para que la maquinaria se ponga a pleno rendimiento.

Al final, parece que las convenciones de comportamiento entre adultos en conversaciones grupales, en este servicio de mensajería, han desembocado en una interpretación infantilizada de las mismas, adornadas de emoticonos, de obligado cumplimiento por la presión social del resto de intervinientes.

No tendría nada que criticar si esa fuera la forma de comunicarse en la vida real, pero la cosa no va por ahí. Y en realidad tampoco tengo mucho que criticar, salvo que de alguna manera habrá que romper ciertas dinámicas o corremos serios riesgos de acabar hablando como preadolescentes en plena jubilación.