La iniciativa en la autoformación

En la sociedad de la información en la que llevamos viendo los últimos años, las posibilidades formativas han sido enormes. De hecho, donde más se ha crecido es en lo relativo a dar facilidades para que se lleve a cabo la autoformación.

Produciendo un efecto paradójico. Cuanto más ayuda se presta para facilitar la formación, menos iniciativa se tiene por parte de los que se quieren formar. Cada obstáculo que se encuentra en el proceso formativo supone un abandono.

Estos obstáculos están en las antípodas de ser insalvables, como ocurría en el pasado. Para cada problema hay múltiples alternativas para resolverlos, solo hace falta contar con iniciativa.

Pero esa pedagogía facilitadora junto con la extensión de posibilidades ha producido justo lo contrario de lo que se pretendía. Tanto es así, que cada vez encuentras menos personas con esa capacidad de revolverse y buscarse la vida.

Como si un obstáculo sirva de pretexto legítimo para no continuar. Puede que esto haya pasado siempre, pero nunca ha sido tan fácil darle la vuelta a la situación. En cualquier caso, sin esa capacidad no se puede avanzar mucho.

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