La interpretación de las notificaciones en los sistemas de información

Depende que cómo las personas hayan conocido las notificaciones, su percepción respecto a ellas varía totalmente. Si se trata de un sistema de alertas que implica siempre una acción o si por el contrario es meramente informativo, determinará cómo los usuarios reaccionan ante ellas.

Por poner dos ejemplos simples, si en el panel de un coche se enciende una luz, en la mente del conductor normalmente se activa una alarma, algo que incomoda y que, aún sin entenderlo, motiva la visita al taller.

Si se enciende un indicador en un ordenador lo más normal es que se decida ignorar, aunque sea sólo como respuesta al efecto de tantas notificaciones.

Lo curioso viene cuando el usuario traslada su percepción, sea cual sea, a todos los paneles. Por seguir con los ejemplos, los que conocen las notificaciones en un coche, acaban prestándole la misma importancia a cualquier notificación persistente en un ordenador, acabando lógicamente, neuróticos perdidos.

Y por contra, alguien que se ha acostumbrado a ignorar los avisos en su sistema operativo, seguirá caminando con la luz del indicador de gasolina hasta que el coche se pare, sin haber entendido del todo la relación causa efecto.

Esto es muy importante respecto del perfil de usuario, si se detecta que presta mucha atención a las notificaciones -cualquier tipo de ellas- puede acabar usándose como un medio más de captación de usuarios para convertirlos en clientes. Básicamente porque harán lo que sea para que la misma desaparezca.

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