La landing en el proceso de aprobación de anuncios en Google Ads

Desde la variación de criterio en el proceso de aprobación de los anuncios en todas las plataformas publicitarias, la experiencia a la hora de lanzar las campañas se ha complicado bastante.

Básicamente el proceso es el mismo, salvo que se ha reordenado un elemento crítico. Antes cuando una campaña activaba algún aviso en la fase automatizada, se dejaba que la campaña corriera hasta que se revisaba por un humano. Ahora el mismo aviso detiene la campaña hasta su revisión.

Por supuesto el criterio anterior era más beneficioso para anunciantes y la propia plataforma. Aunque es verdad que permitía cierto juego temporal entre quienes, conociendo las normas, se las saltaban para campañas cortas.

Ahora, las grandes perjudicadas son las propias campañas cortas -todas- y el arranque de las no planificadas con anterioridad. En el caso de Google Ads y dado el incremento en los tiempos, hemos pasado de 1 a 24 horas, si todo va bien. Han explicado el asunto con un vídeo explicativo que no cuenta gran cosa:

En realidad si hay un par de cuestiones que hay que destacar:

  • El reconocimiento expreso del paso atrás en el proceso de revisión, ahora tarda al menos un día, que si son más de dos y nada, avises y ya si eso.
  • Que se reservan el derecho de priorizar, significa que los anuncios que no tengan ningún tipo de incidencia en sus sistemas de control automático van a ir más rápido que los demás.
  • Sobre las notificaciones por la lista de prohibiciones, más les valdría darle la vuelta y también notificar cuando si se aprueba, tal como hace Facebook.
  • Que la landing a la que apunta el anuncio también se revisa.

Sobre esta última cuestión quería profundizar. Hace tiempo que la página a la que apunta el anuncio debe también cumplir las políticas de la plataforma publicitaria. Es algo que se incorpora prácticamente en todas.

Esto supone un cambio de planteamiento bastante importante y que de alguna manera toma parte entre quienes entienden la publicidad digital como los encargados de llevar a los usuarios a la puerta, y los que creen que hay que llevar a los usuarios de la mano mientras la cruzan.

Así pues, las plataformas entienden que la página de destino forma parte de la propia campaña publicitaria. No como una dirección a la que enviar, sino como un elemento propio del mismo proceso publicitario.

De esta manera, todo el contenido de la web: textos, imágenes, redirecciones, tipos de contenido, densidad de anuncios, etc…, debe cumplir sus políticas publicitarias. Incluso se restringe la posibilidad de usar webs puente entre la landing de la campaña y la final.

Y esto puede convertirse en uno de los elementos que más genere aumento de la latencia entre el lanzamiento y la aprobación de las campañas, así como su potencial cancelación.

Todo derivado del abuso de técnicas fraudulentas por parte de algunos ‘expertos’. De hecho, la insistencia en determinados incumplimientos puede acabar derivando en la suspensión de la cuenta. Así que, no es descabellado pensar que la torpeza pueda llegar a confundirse con malas prácticas, acabando con el baneo.

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