La libertad de expresión reclamada en redes

Sin entrar en el fondo del asunto, hay una realidad que es innegable. Cuando tu participación en la sociedad, en lo que ha libertad de expresión se refiere, solo la ejerces a través de intermediarios, estás a expensas de ellos.

De esto ya se hablaba cuando los usuarios corrieron a las redes sociales y abandonaron formas de expresión propias o bajo control propio, como los blogs. No solo como creadores de contenidos sino como comentadores.

Si renuncio a expresarme a través de cualquier medio que no sea un intermediario digital sobre el que no tengo control, mi libertad puede verse comprometida en función de las decisiones que tome la o las plataformas en cuestión.

Por otro lado cabe preguntarse, si un usuario es expulsado de las cinco redes sociales mayoritarias que se usan en su país y entorno, ¿se puede decir que ha perdido su capacidad de participar en la sociedad digital?

Es evidente que las mismas forman un oligopolio de facto, pero esto es así por la decisión de los usuarios de relacionarse digitalmente a través de esas plataformas que copan el escenario.

En cualquier caso, esa libertad reclamada por parte de los usuarios se enfrenta a un muro tan complicado de resolver como las peticiones de la cultura de la cancelación. En el que se está dando el valor de juez y parte a quien no corresponde.

También es verdad que ese muro tiene los pies de barro, y determinados impactos concretos o la suma de ellos pueden variar el panorama de forma muy rápida, si se dan las condiciones necesarias.