La lógica prescindible en determinados entornos

Determinadas sociedades, ámbitos o incluso entornos se rigen por reglas que se alejan de las digamos previsibles. No tanto como un ejercicio alternativo al mainstream, sino más bien prescindiendo de cualquier elemento lógico.

No se trata tanto de un rechazo a la lógica, sino más bien se trata de entenderlo como un elemento que flota en la esfera de decisiones, como cualquier otro. Haciéndolo prescindible en caso de conflicto.

Da igual que al hacerlo se generen perjuicios, que sea contraproducente, que genere involución o denote enormes contradicciones. Todo eso es superfluo. Lo importante es aquello a lo que se le otorga esa etiqueta, al margen de lo demás.

Esto choca mucho entre quienes tienen claro que determinadas líneas no se pueden cruzar debido a lo evidente. Por eso se sorprenden tanto cuando se atraviesan de forma recurrente.

Cualquier esquema de seguimiento de acciones salta por los aires, porque en realidad no hay mucho a lo que agarrarse. Al ser ilógico, es fácil acabar etiquetando la situación de loca. Pero en realidad no es cierto.

Por errático que pueda parecer, todo proviene de ciertas razones, que aunque cambiantes e incluso contradictorias, cumplen una función. Que si bien es cierto que no persigue un objetivo, sí mantiene un sentido claro.

Este sentido, aún siendo un elemento intangible, es la única constante que se puede encontrar. Siendo capaz de justificar cualquier decisión en pos de sí misma.

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