La malinterpretación de las visitas propias en la web

Cuando se pone en marcha una nueva web, en la que participa un equipo de trabajo medianamente numeroso, el impacto de las visitas propias suele malinterpretarse como ajenas. Esto no sería mayor problema, salvo por las decisiones que se toman al respecto.

Esta interpretación errónea, no es tan complicada de detectar. Simplemente leyendo las cifras de las fuentes de tráfico, en lo que respecta a tráfico directo de sitios con muy poca difusión, por su propio estado embrionario.

El error está más bien en ni siquiera considerar que el equipo propio genera visitas y sus correspondientes estadísticas. Algo que en el ámbito de las redes sociales además se fomenta, pero eso da para otro post.

Sigo. Como no se piensa en esta posibilidad, y a pesar de que algunas herramientas de medición permiten ocultar estas visitas, si se está validado, en el gestor de contenidos, siempre se generan métricas.

Un ejemplo claro es la actual división entre visitas desde dispositivos móviles y de escritorio, balanceada en una proporción enorme respecto de los primeros, pero que puede verse modificada notablemente por el efecto del tráfico propio.

Lo que puede acabar desembocando en decisiones que sacrifiquen la versión realmente más usada, en función de una lectura adulterada endogámicamente. Creando una situación paradójica en la que realmente acaban produciéndose pocas visitas móviles, pero ahora debido a la falta de optimización y SEO móvil.

Así que cuidado con el ruido propio, sobre todo en proyectos recientes.

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