La necesidad de reuniones físicas

A pesar de que ya sabemos que las videoconferencias pueden sustituir a la mayoría de las reuniones y tenemos claro que ahorramos un montón de tiempo, facilitando la proactividad de las mismas, para algunos todavía es necesario superar algunas barreras.

Sobre todo ahora, en esta fase rara, en la que la mitad de la población está vacunada y el resto -los jóvenes- están contagiándose disparando muchos de los indicadores. El caso es que hasta que la realidad nos dé la primera hostia, si es que llega, la sensación es de vuelta.

Entre los elementos regresivos están las reuniones físicas innecesarias. Sobre todo en los que intervienen personas con las que se colabora y no se han visto físicamente en ningún momento. Es como si hubiera una necesidad ancestral de confirmar que el interlocutor es de verdad.

Está bien. Tiene su aquel. Pero una vez superados esos tics iniciales debemos volver a la lógica, las reuniones que no necesiten de presencialidad hay que mantenerlas online. Y si provocan rechazo hay que buscarle una vueltita para que resulten atractivas.

Y en esta última cuestión todos los intervinientes tenemos cierto margen de acción. Ser dinámico, estar relajado, brindar simpatía e ir al grano suele ayudar mucho.

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