La percepción personal mató las estadísticas

Una de las cuestiones que se mantienen imperturbables en el tiempo, en la cuestión de la lectura digital de los datos, es la lucha entre percepción personal vs estadísticas. Una lucha que no lo es, porque la primera ganó, venció y mató a la segunda hace ya rato.

Lo más que consiguen las estadísticas es cierta recuperación de reputación cuando son explicadas de forma detallada y llamativa, en ocasiones se abre un pequeño espacio de tiempo en el que se les da crédito, pero no suele durar mucho, al poco cualquier minucia con impacto en la percepción personal las vuelve a castigar al cuarto oscuro.

Hablamos de acudir a las estadísticas como forma de buscar una realidad más neutra y que pueda darnos algo más de perspectiva, cuando el hecho es que incluso si se las respeta siempre acaban siendo forzadas para que validen nuestra opinión personal.

Así terminamos en un escenario en el que: a) solo nos guiamos por nuestra percepción personal; o b) lo hacemos de unas estadísticas que auto manipulamos para que validen nuestra percepción personal.

Y esto es así. Los humanos tendemos a hacer predicciones y cálculos basándonos en muy pocos elementos tomados en un breve periodo de tiempo. De hecho, estas debilidades se explotan en publicidad con bastante éxito.

Pero sabiendo que nuestra percepción por regla general distorsiona la realidad que tenemos delante, seguimos fiándonos totalmente de ella. En entornos digitales, el grado de distorsión tiene un componente aún mayor. Casi todo lo que vemos como usuarios en digital está precocinado para nosotros, tanto lo que nos muestran los buscadores como las redes sociales está perfilado para lo que entienden estas plataformas que nos puede llamar la atención.

Así pues, si queremos tener una idea media de la realidad en Internet debemos saber que no nos podemos fiar de lo que vemos como usuario. No podemos extrapolar nuestra experiencia personal a una generalidad. Si buscamos una fotografía de cualquier realidad digital, todo lo que nos llega actúa en nuestra contra.

¿Y entonces qué hacemos? Pues fiarnos de las estadísticas, en la medida de lo posible de una forma neutra, intentando superar las métricas que contradicen nuestras ideas preconcebidas, sabiendo escucharlas, haciendo test en caso de dudas y extrayendo conclusiones de las mismas.