La poca universalidad de tu lógica organizativa

Dentro de ciertos márgenes habituales, cada uno tiene su propia manera de organizar cualquier sistema de propósito general, no digamos de información. Por lo que dentro de los parámetros de lo funcional en relación con los objetivos, todos los sistemas son válidos.

Es cierto que unos pueden ser mejores que otros, sobre todo los que son capaces de auto regularse, evitando de forma automatizada potenciales errores, o siendo simplemente menos proclives a los errores, o con mayor capacidad de visualización.

Pero desde el momento que cumplan las necesidades establecidas todos son equiparables y por tanto válidos. La tendencia dominante donde se inserte la lógica organizativa de la información también se debe tener en cuenta. Sin necesidad de que se herede, al menos debe interoperar con fluidez.

Entendiendo lo anterior aparece el problema entre quienes diseñan procesos organizativos, que parten de un error de concepción que son prácticamente incapaces de superar. El cual se sintetiza en que si un modelo es lógico debe ser universal.

Y eso no es así. Que sea lógico y funcional solo suma un 1 al total de variaciones diversas, que también son lógicas y funcionales. Dicho de otra manera, la forma lógica es en realidad ‘tu forma lógica‘, pero que no se debe imponer en base a una universalidad inventada.

Dentro de determinados contextos, es más que probable que una masa numerosa de participantes se acerquen a un sistema concreto. Pero esa relación puede ser temporal y que necesite de una evolución continuada. Hasta que aparezca otra idea revolucionaria que la cambie.

Al final resulta enorme la cantidad de esfuerzos dedicados a cambiar lo anterior, basándose exclusivamente en la forma de aproximarse a la tarea, mientras se esgrime el argumento de la lógica.

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