La relación entre confianza e ignorancia

En el entorno digital muchas decisiones se toman por personas sin conocimientos. Para ello se apoyan en quien le inspira confianza. Estos asesores cumplen el rol de traducir las distintas acciones digitales para que sean entendibles por quien decide.

Esto pasa en infinidad de ámbitos, es algo bastante habitual. La diferencia que tiene el ámbito digital, es que el ecosistema se presta a percibir confianza de quien sea aparentemente más parlanchín, que por lo que sea, es el más vendemotos.

Solo un consejo, sospecha de quien te dice, en sustancia, que todo perfecto, que la cosa va a ir genial y que el éxito está asegurado. Las cosas son complicadas y realmente habrá que ver cómo evoluciona todo.

Una de las cuestiones más recurrentes es la que se produce cuando a base de explicaciones, el ignorante empieza a tomar decisiones en función de lo que cree haber aprendido. Y ahí es cuando todo se viene abajo. Básicamente se creen que han aprendido. Y siguen sin tener ni idea. El refranero es sabio: zapatero a tus zapatos.

Llegados a este punto, quien asesora intenta modular el tema –normalmente una locura– para que acabe funcionando. Lo cual es un segundo error, porque si llega a funcionar a pesar del disparate, el ignorante-decisor entenderá que es por mérito suyo, lo que le animará bastante a seguir con los disparates. Y si no funciona, la culpa la tendrá el asesor que ha intentado modular.

Pongo un ejemplo claro: soy un gran amante de la música, escucho a multitud de artistas, lo hago durante casi todo el día desde hace 35 años. Sé mucha de la historia de la música anterior, de ese tiempo y la actual. Incluso entiendo cómo ha funcionado la industria en sus etapas. Pero sé de forma rotunda y clara que no tengo ni idea de nada relacionado con la toma de decisiones en el mundo de la música.

Este tema debe ser binario. O se reconoce la ignorancia y se deposita la confianza en un experto o no. Medias tintas no valen. Porque si no se hace así, nada tendrá sentido.