La supervaloración del impacto orgánico de los influencers

La influencia de los influencers es orgánica, por lo tanto limitada y de complicada medición. ¿Funciona? En algunas ocasiones sí. Puede generar influencia o no. Es una apuesta o un riesgo, según se vea.

A mucha gente se le generan dudas respecto a este tema. Han oído hablar algo, sobre todo en la televisión y han recibido una propuesta comercial de una influencer con miles de seguidores, ofreciendo sus servicios con lenguaje marketiniano.

En la propuesta normalmente se usan términos poco concretos como colaboración, engagement, impacto, etc… todo adornada con cifras altas. Más tarde hablarán sobre tarifas, repercusión, ventas potenciales, etc…

El mecanismo suele ser siempre el mismo. Hacen una o varias publicaciones sobre los productos o servicios a cambio de una cantidad. Hasta aquí todo normal. Un patrocinio clásico.

Pero se esconde que la verdadera virtud que pueden llegar a tener, es la capacidad para que sus seguidores se dejen influir y acaben comprando los productos o servicios. Esto se da. Pero con personajes realmente contados.

Hay un porcentaje enorme de influencers, que tienen miles de seguidores y no generan conversiones, ni siquiera para ellos mismos. Muchos han comprado los seguidores, con lo que han hinchado una globo enorme de nada. Otros son seguidos por una razón que nada tiene que ver con lo comercial.

El ámbito orgánico de influencia en las redes sociales está muy presionado. El alcance que tienen las publicaciones orgánicas, es realmente pequeño en comparación con el total de seguidores. Las posibilidades de segmentación orgánicas son mínimas.

Y esto es así, por la lógica de negocio de cada una de las plataformas. El emplazamiento publicitario en contenidos orgánicos no le genera réditos a la red social. Así que va a hacer todo lo posible por minimizarlo.

En contraste, si se usan las herramientas publicitarias que ponen a disposición, y por la que obtienen sus ingresos, todo funciona de con precisión. No hay limitaciones, se puede segmentar y llegar a los perfiles precisos, con unos costes muy ajustados y medir las acciones con ingente cantidad de datos.

El impacto de estos recursos orgánicos, al contrastarlos con las posibilidades publicitarias son ridículos. Con 10 veces menos inversión se acaba consiguiendo 10 veces más impacto, engagement y lo que es más importante, conversiones.

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