Las personas que hacen magia

En situaciones tensas o directamente de conflicto, el rol del mediador es fundamental. Puede funcionar a modo de correa de transmisión, haciendo su participación innecesaria; como pirómano, agravando y escalando los elementos negativos; o haciendo magia, que son los que resuelven favorablemente para los participantes.

Ver en acción a estas personas, aunque sea desde una posición alejada, es todo un espectáculo. Sólo por el contraste que genera con el entorno ya llaman poderosamente la atención.

Su valía reside en que tienen una visión clara de la situación, tanto a nivel intelectual como emocional. Esta última parte es la más complicada para el resto de los mortales, entre los que me incluyo.

Si en una situación de conflicto, utilizando la lógica o al menos tú lógica, sabes que tienes razón, se va a hacer muy complicado llegar a acuerdos que impliquen ceder en tu posición. Siendo muy fácil perder la perspectiva y como si de una niebla densa se tratara, acabas perdido en el terreno de las emociones.

De ahí a entrar en dinámicas perniciosas de propios y ajenos solo hay un paso. Por eso es tan importante contar con personas que hacen magia a la hora de mediar. Que son capaces de ver que no es ni blanco ni negro, que hay otras formas alternativas.

Si uno tiene la suerte de contar con personas así, cuenta con un gran activo, sobre todo cuando se es consciente de que se carecen de estas virtudes.

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