Llegar a estados de concentración de forma rutinaria

Conseguir el estado de concentración necesario para acometer ciertas tareas no es algo sencillo, se tienen que dar una serie de condiciones generales necesarias y para terminar de complicar el asunto, otras tantas específicas de cada uno.

Para esto tienes que conocer esas condiciones, las ajenas y las propias, y eso lleva su tiempo. Entender como funciona uno, como si de una máquina se tratara, entendiendo las virtudes y defectos suele ser una tarea compleja.

Una vez que se consigue ese escenario de concentración, que necesita de todos estos requerimientos, volver a repetirlo suele ser más dificultoso de lo que parece. Y resulta todavía más complicado si lo que se pretende es mantenerlo de forma rutinaria.

Algo que se entiende bien desde el ámbito del estudio, parece que le cuesta cuajar en el terreno laboral. Si para determinadas cuestiones complejas se necesita un periodo de estudios digamos de un mes, la imagen de estar durante 30 días estudiando en una biblioteca en silencio no resulta extraña.

Pero si esto se aplica al terreno laboral, en fases que requieren de concentración. Parece imposible que alguien se pueda pasar 4 o 5 días por ejemplo programando o desarrollando un proyecto en silencio.

Es como si la mayoría del tiempo se tuviera que dedicar a las interacciones, comunicaciones, explicaciones, seguimientos y reuniones. Se entiende perfectamente que se pueda estar debatiendo 3 horas sobre una tarea que sin interrumpciones solo lleva media hora.

Por supuesto, que hay muchas tareas que se tienen que resolver en equipo con interacciones constantes entre sus miembros. Pero cuando se trata de afrontar ciertos casos, que requieren de estudio, ensayo, prueba y error, es imprescindible poner el foco y apoyarse en la concentración.

En esa dinámica, las interrupciones provocadas por interacciones insustanciales son un problema serio que no se detecta como tal. Por eso es tan importante explicarlo como crear una planificación que propicie que se generen, de forma rutinaria, las condiciones para llegar a ese estado de concentración.

Que es justo donde se pueden realizar avances enormes, disparando la productividad y aligerando considerablemente las interacciones relacionadas con el seguimiento, que no aportan casi nunca nada efectivo.

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