Los anuncios, el eslabón más débil en la publicidad digital

El nivel de complejidad de las campañas de publicidad digital puede ser tan alto, que una cuestión fundamental como los anuncios se arrincona en una esquina a la que no se le da mucha importancia.

Puede que el propio funcionamiento general de los self adservers generen este problema, con el esquema campaña > grupos de anuncios > anuncios. Los anunciantes tienen que dedicar un tiempo considerable de planificación y detalle de las fases precedentes, y cuando llegan al anuncio se despacha con prisas y sin prestar atención.

Es cierto que en la segmentación de las campañas es donde se puede y debe desplegar el peso de las mismas, donde se puede jugar e introducir más variables, y son claves para determinar el grado de efectividad de las mismas.

Pero de ahí a menospreciar los anuncios hay un trecho. Por dejarlo claro, todos los elementos de las propias campañas tienen una importancia vital, si no se diseñan, interpretan y configuran de la mejor manera todo se viene abajo.

Al fin y al cabo los anuncios es lo que acabará viendo el usuario. Así que hay que darle la importancia que tiene, incluyendo coherencia con la segmentación y con el destino fijado: quién lo ve y en qué condiciones; y qué pasa después de que muestre interés.

Crear distintas variaciones, con enfoques diferentes siempre es una buena idea, no hay que olvidar que estamos intentando encontrar la mejor tecla para cada uno de los perfiles. Y no contamos con una bola de cristal para entender qué puede ser lo que mueva a los usuarios. A más variabilidad más posibilidades de éxito.

Otro enfoque de debilidad de los anuncios es justo el contrario y el que curiosamente más promocionan las plataformas publicitarias en redes sociales. Se trata de la promoción de contenidos orgánicos, poniendo el foco en estos contenidos como anuncios y dejando que el resto de elementos sean accesorios.

Tanto si no se les hace caso, como si están en el centro de la lógica de promoción, se trata de una versión empobrecida de los anuncios, y esto normalmente no acaba teniendo éxito.