Los archivos antiguos que arrastras

Para los que llevamos varias décadas perdiendo el tiempo delante de un ordenador, los archivos informáticos antiguos suponen todo un reto, tanto en lo que tiene que ver con el almacenamiento como con el acceso a los mismos.

Al margen de esto, hay momentos en los que se producen cortes traumáticos en los que se pierden años de información, ocurre cada X años. Aunque desde la aparición de las herramientas en la nube su mantenimiento es más suave.

Perdí todo lo que tenía en los años ochenta, no es que no lo tuviera respaldado, es que los soportes donde los guardaba caducaron al poco. Todo un mundo de más de 600 juegos de mi commodore-64, programitas chorras creados o copiados de revistas desaparecieron como lágrimas en la lluvia.

De los noventa tampoco conservo nada. Los primeros ficheros de ofimática en Windows 3.1, W95 y 98, puede que del final de los noventa tenga algo, pero lo dudo. Me gustaría recuperar algún mp3 descargado del Napster o el virus Chernóbil, que tanto lío armó en mi casa.

De los dos mil solo conservo las fotografías digitales del 2005 en adelante. Todo mi correo-e en formato Pegasus Mail (al que imagino que no tengo forma de acceder). Y con el uso de Google tengo correos-e y ficheros alojados en drive desde el 2007.

Justo gracias a Google primero y Dropbox después, todo lo que va desde el 2007 hasta ahora lo tengo a la mano y bien organizado -en realidad no tanto- y accesible, que es lo más importante. Y sí, se puede sentir nostalgia viendo ficheros antiguos escritos por ti y de los que no recuerdas absolutamente nada.

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