Los cambios de interfaz en plataformas de uso intensivo

Cuando se utiliza una plataforma de forma intensiva y de forma generalizada por muchos usuarios, los cambios en su interfaz alcanzan una gran repercusión. Porque básicamente afectan a millones de personas de un día para otro.

Plataformas como Whatsapp o Spotify son un claro ejemplo. La última ha aplicado una serie de cambios hoy, que han generado malestar entre muchos usuarios. En concreto por la recolocación de ciertos elementos y la influencia que pueden tener.

De primeras a mi me gusta el cambio, me parece más limpio y amplio en reproducción. Pero es verdad que me ha costado adaptarme a determinadas dinámicas a las que estaba muy acostumbrado.

  • Que el buscador esté escondido hasta que se pulsa en el icono de buscar añade un paso extra a la experiencia anterior.
  • Que la bio de los grupos y artistas esté al final del scroll y en versión reducida, escondiendo la información completa con conciertos a los clicks sobre la misma, es innecesario y hasta cierto punto poco intuitivo. Seguramente porque casi nadie las usaba, lo que supone en perjuicio para los que sí.
  • Que las últimas canciones solo tengan representaciones como resultados de búsqueda, desapareciendo del perfil, quizás sea lo más desconcertante. Confunde también que no se trata de las últimas canciones de forma estricta. Para ver el listado completo hay que pulsar en Ver más en Canciones, añadiendo otro paso extra semioculto para lo que antes tenías a la vista.

Al margen de estos y otros detalles, llama la atención la reacción de enojo de muchos usuarios. Básicamente porque se trata de un servicio tan asiduo que se asimila a algo natural, como si la empresa no tuviera derecho a realizar cambios de forma unilateral.

Lo cual, al fin y al cabo, no es más que otra señal del calado que tiene entre los usuarios, que la perciben como más propia que ajena.

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