Los contenidos que se olvidan

Desde que me entró el furor por escribir por aquí, he conseguido desarrollar una alarma interna que me avisa si llega el fin del día y no he escrito nada. Es un sistema de alerta, que no sé muy bien de dónde salió, pero que funciona de una manera infalible.

Eso sí, sin que sirva de precedente, ayer mi alarma me avisó casi a las 2 de la madrugada, calentito ya en la cama. Con lo que no saqué ni una ni media chorrada por aquí.

Esto, que aparecerá publicado el 20, lo estoy escribiendo sin pudor el 21. Lo peor no es el autoengaño, lo más triste es que ahora tendré que sacar algo para este día -por mañana- también.