Escritorios

Los escritorios virtuales aplicados a la productividad

Los humanos somos animalitos de costumbre, unos más que otros, claro está. Pero en nuestra rutina diaria preferimos tener pequeñas subrutinas a las que agarrarnos y con ello cierta sensación de control.

Descubrí los escritores virtuales hace más de 10 años usando linux y casi al momento su uso se convirtió en prioritario, algo que mantengo desde que me pasé a macOS. Básicamente uso el mismo número de escritores virtuales fijos y unos pocos temporales en función de la actividad.

Así acudo a cada uno de los escritores de forma automatizada, sabiendo de memoria lo que me voy a encontrar en cada uno de ellos. De hecho, he llegado a desarrollar algunos tics asociados al uso de los escritorios y los gestos en el magic mouse.

Combinar escritorios virtuales con varias pantallas también es una solución que estoy explorando ahora y, salvo algún desajuste, también es interesante en determinadas situaciones.

En mi caso suelo usar el primer escritorio para mi foco secundario, el correo-e, el calendario, y algún panel con ficheros en uso. El segundo escritorio es donde tengo el foco principal de trabajo, normalmente con entre 2 y 4 ventanas. El tercer escritorio para la mensajería; y el cuarto para la música, radio o televisión. Si uso otro monitor alternativo, estos últimos escritorios van para él. Y el resto de escritorios son temporales y van y vienen en función de la actividad.

Lo importante no es cómo ordenar las distintas ventanas contenidas en los escritorios, sino que tenga sentido para uno mismo y que se tienda a usar siempre de la misma forma. Porque la productividad también puede empezar por los espacios virtuales.

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