Los servicios digitales por los que no queremos pagar

En muchos tipos de servicios digitales contamos con la posibilidad de utilizarlos durante un periodo corto de tiempo de forma gratuita, para poder experimentar sus distintas funcionalidades y decidir si pagar por el mismo, la mayoría de veces a través de suscripción.

En otros casos, lo que se ofrece es una versión limitada de estos servicios sin límite de tiempo, pero con monetización a través de publicidad. El objetivo es que llegue un momento en que te convenzas de utilizar el resto de opciones en su versión de pago.

La transitoriedad del uso gratuito está clara, tanto en un modelo como el otro. Y sería lógico pensar que los usuarios al contratar el servicio de forma gratuita, lo tuvieran claro. Pero para un grupo de usuarios concreto, esto no es así.

Para ellos si el servicio es gratuito, debe serlo siempre. Ya sea por uso limitado indefinido o por el medio más feo, de trampear los periodos gratuitos, algo que no se da tanto porque siempre se busca la comodidad.

El caso es que la percepción y reacciones a los cambios en las condiciones de las versiones gratuitas por parte de algunos usuarios parte de una base errónea. Y al hacerlo, acaban llegando a conclusiones muy locas.

He visto a gente diciendo muy en serio, que iban a denunciar en la justicia, el fin del uso gratuito de un servicio digital. Es evidente que solo de pensarlo a uno le entra la risa, pero si mañana Google anunciara que todas las cuentas de gmail van a pasar a ser de pago, seguro que encontrarías esa reacción por muchos sitios.

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